¿Te has dado cuenta de que, al igual que en el “Triángulo de las Bermudas”, hay un “Triángulo de los Aeropuertos”?
Estoy convencida de que es el responsable de que los segundos, minutos y horas desaparezcan o, peor aún, se estiren como chicle.
¡Hay rincones oscuros donde el tiempo enloquece!
En mi último viaje a Argentina, pasé 8 horas en el aeropuerto de Barajas y decidí hacer un estudio de campo. Mi misión: descubrir qué sucede con nuestro tiempo en esos lugares mágicos.
Aquí van mis observaciones:
- Corredores enloquecidos: Vi a personas corriendo como si estuvieran en una maratón, después de haber estado sentadas durante una hora. ¡Estaban a punto de perder su vuelo! ¿Dónde estaba ese tiempo que les robó el “Triángulo”?
- Bellos durmientes: En el otro extremo, había quienes dormían como si estuvieran en un lujoso hotel. ¡Qué envidia! Ellos sabían algo que yo no: el tiempo no pasa mientras duermes.
- La hora congelada: Miré las pantallas de los vuelos, detenidamente, algo no iba bien… marcaban la misma hora una y otra vez. ¡El tiempo estaba en pausa!
Alguien podría decirme: “es que el tiempo es subjetivo”. ¡Claro! pero yo prefiero pensar que cada aeropuerto tiene su propio “Triángulo”, el que traga y traga, esos minutos imprescindibles… el duplica el tiempo de las “horas muertas”.
Te propongo que, la próxima vez que estés en un aeropuerto, observes detenidamente a tu alrededor.
¿Cómo transcurre tu tiempo? ¿Eres un corredor, un durmiente o un espectador del tiempo? ¡Te leo!